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Capitolio de La Habana: Símbolo Arquitectónico de la Ciudad.

Exteriores del Capitolio de La Habana

Más de 7 décadas de fundado cuenta ya el Capitolio de La Habana. El monumental edificio, que no tiene similares en otras partes del mundo y que está considerado como el tercero en importancia por su construcción monolítica, constituye el único de su tipo en este siglo.

Acorde con los nuevos tiempos y ante la creciente demanda del turismo internacional, el Capitolio de La Habana se transformó definitivamente en un Centro de Convenciones que brinda servicios y facilidades a eventos, ferias y exposiciones.

Breve Historia del Capitolio.

Antes de su construcción definitiva se ejecutaron otros tres proyectos. El primero en enero de 1912, con el propósito de construir el Palacio Presidencial. El proyecto inicial se modificó con el fin de construir la sede del Cuerpo Legislativo cubano. Después de obtenerse el financiamiento para su construcción las obras se iniciaron en diciembre de 1917 para más tarde suspenderse por factores económicos vinculados a los estragos de la Primera Guerra Mundial.

En 1925, al asumir la presidencia de la República el General Gerardo Machado encargó el estudio de un nuevo proyecto a los arquitectos Raúl Otero y Eugenio Raynieri. Una vez que se llevó a cabo la demolición de todo lo construido anteriormente, las obras se inician el 1 de abril de 1926. El Capitolio fue inaugurado la tarde del jueves 20 de mayo de 1929; pero no fue entregado al Cuerpo Legislativo hasta el 24 de febrero de 1931, después de culminarse el trabajo decorativo. La historia de la arquitectura conoce de pocos casos en que un monumento de tal magnitud haya sido ejecutado en tan breve espacio de tiempo (3 años y 50 días).

Hasta la década del 50 en el edificio funcionó el Cuerpo Legislativo con sus Cámaras de Representantes y del Senado. A partir de la década del 60 cambió la vida dentro del edificio. Renace la ciencia cubana y se instaura en él el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). Actualmente la Planta Principal (segundo piso) puede ser visitada por turistas nacionales y foráneos y sus salas se dedican a la celebración de eventos y actividades insertadas en programas de incentivos.

Un recorrido por sus exteriores.

La Escalinata conduce a la Planta Principal a través de 55 escalones interrumpidos por mesetas se ven coronados por dos grupos escultóricos de 6,5 metros de altura ( El Trabajo y La Virtud Tutelar ). El Pórtico Central, tiene 36 metros de ancho y más de 16 de altura, las 12 columnas de granito son de estilo romano.

La cúpula del enorme edificio, quinta en el planeta, de estilo renacentista que dadas sus proporciones y siluetas, recuerda a la Basílica de San Pedro, en Roma, Italia; además de ser el segundo punto más alto de La Habana, superada sólo por el Monumento a José Martí, en la Plaza de la Revolución.

Sus jardines fueron diseñados por el arquitecto J.C.N.Forestier que siguió el estilo y la sencillez de los más bellos jardines de Europa. En toda la superficie ocupada por los senderos y los tapices de césped se hallan dispuestas las palmeras de las que sobresalen los cuatro grupos de palmas reales.

Un recorrido por dentro.

Salon de los pasos perdidos

Recibe al visitante, la colosal Estatua de la República, considerada la tercera más alta del mundo bajo techo por sus proporciones monumentales, pesa 49 toneladas y alcanza una altura de 17,54 metros.

La Estatua de la República forma parte de la trilogía de estatuas monumentales del Capitolio de la Habana. Sus compañeras que preceden la entrada principal simbolizan la Virtud Tutelar y el Trabajo. El escultor italiano Ángelo Zanelli escogió para el modelado a una cubana de nombre Lily Valty y su fuente de inspiración fue la Palas Atenea, diosa griega de la sabiduría. En la época de su ubicación en el Capitolio fue considerada la segunda más alta bajo techo del mundo, antecedida por el Buda de oro de Nava, Japón; hoy es la tercera después de construido el monumento a Lincoln en Washington.

A pocos metros de la entrada se encuentra la réplica del Brillante que marca el kilómetro cero de las carreteras del país. Está resguardado en un círculo labrado en bronce y rodeado de una estrella octogonal hecha con mármoles de diversos tonos que marca los puntos cardinales. A ambos lados de la Rotonda, dos salones conforman el Salón de Pasos Perdidos, a través de cuyas puertas se accede a los salones y galerías de la parte posterior del edificio.

Llaman la atención en el Capitolio de la Habana sus lámparas. Cada salón ostenta un modelo diferente acorde con su estilo, pueden admirarse en los techos, paredes o pisos; todas fueron diseñadas por artistas cubanos especialmente para el Capitolio. En la primera planta, entrando por la parte posterior del edificio se accede a un gran vestíbulo y el patio de la sección norte tiene en su centro la Estatua del Ángel Rebelde. La tercera planta la forman doce salones al estilo Renacimiento Español, seis de ellos correspondían a la Cámara, uno para cada provincia, y el resto igualmente distribuidos para el Senado.